Antibióticos para gatos resfriados: Qué darle

Antibióticos para gatos resfriados: Qué darle

Por Ana Fernandez
26 septiembre, 2023
9 min de lectura

Cuando un gato comienza a estornudar, presenta secreción nasal o tiene los ojos llorosos, es normal preguntarse si necesita algún medicamento para recuperarse.

Una de las dudas más frecuentes es si se pueden utilizar antibióticos para gatos resfriados.

Sin embargo, los antibióticos no sirven para todos los cuadros respiratorios. Muchas infecciones respiratorias felinas tienen un origen viral y, en esos casos, estos medicamentos no actúan contra la causa de la enfermedad.

Los antibióticos se utilizan cuando el veterinario determina que existe una infección bacteriana o sospecha una complicación bacteriana que justifica su administración.

Por eso, antes de darle cualquier medicamento a tu gato, es importante saber qué está provocando sus síntomas.

¿Qué son los antibióticos?

Los antibióticos son medicamentos utilizados para combatir determinadas infecciones causadas por bacterias.

Dependiendo del medicamento, pueden actuar destruyendo las bacterias o impidiendo que continúen multiplicándose.

Pero tienen una limitación fundamental: no sirven para tratar virus.

Esto resulta especialmente importante en gatos con síntomas respiratorios, ya que muchos de estos cuadros están relacionados inicialmente con agentes virales.

Además, no todos los antibióticos funcionan contra las mismas bacterias.

La elección del medicamento depende del tipo y localización de la infección, del estado general del gato y, cuando sea necesario, de pruebas diagnósticas.

Por eso deben utilizarse bajo indicación veterinaria.

¿Los gatos resfriados necesitan antibióticos?

No necesariamente.

Los síntomas que solemos asociar a un “resfriado” pueden formar parte de una infección de las vías respiratorias superiores.

Entre sus signos más habituales están:

  • estornudos

  • secreción nasal

  • ojos llorosos o secreción ocular

  • congestión

  • disminución del apetito

  • fiebre en algunos casos

  • menor nivel de actividad

Muchas infecciones respiratorias superiores en gatos tienen un origen viral.

Dos agentes frecuentes son el herpesvirus felino y el calicivirus felino.

En estos casos, administrar antibióticos no elimina el virus.

¿Cuándo puede ser necesario un antibiótico?

En determinadas situaciones puede aparecer o sospecharse una infección bacteriana primaria o secundaria.

Si esto ocurre, el veterinario puede considerar apropiado utilizar un antibiótico.

La decisión dependerá de los síntomas, su duración, la exploración clínica y otros factores específicos del gato.

Por eso, la presencia de estornudos o secreción nasal por sí sola no permite decidir en casa que un gato necesita antibióticos.

¿Qué antibióticos se utilizan en gatos?

Existen distintos antibióticos que pueden utilizarse en medicina veterinaria.

La elección no debería hacerse simplemente buscando cuál es “el antibiótico más fuerte” o cuál se utilizó anteriormente en otra mascota.

Cada fármaco tiene indicaciones, limitaciones y posibles efectos adversos diferentes.

Entre los antibióticos que un veterinario puede utilizar en gatos se encuentran medicamentos como la amoxicilina, la doxiciclina y determinadas cefalosporinas, entre otros.

Esto no significa que cualquiera de ellos sea adecuado para un gato con síntomas respiratorios.

  • Amoxicilina: La amoxicilina es un antibiótico de la familia de las penicilinas que puede utilizarse en medicina veterinaria frente a determinadas infecciones bacterianas. Su indicación depende del tipo de infección y de la evaluación realizada por el veterinario. Si quieres conocerlo con más detalle, puedes consultar nuestro artículo sobre amoxicilina para gatos.

  • Doxiciclina: La doxiciclina pertenece al grupo de las tetraciclinas y puede utilizarse frente a determinadas infecciones bacterianas en gatos. En algunos cuadros respiratorios, el veterinario puede considerarla dependiendo del agente que se sospeche y de las características del paciente. Como ocurre con cualquier antibiótico, no debería administrarse por iniciativa propia. En los gatos también es especialmente importante seguir correctamente las instrucciones sobre su administración, ya que algunas presentaciones orales pueden causar problemas si se administran de forma inadecuada.

  • Cefalosporinas: Las cefalosporinas constituyen otra familia de antibióticos utilizada en medicina veterinaria. Existen diferentes medicamentos dentro de este grupo y sus indicaciones varían según el tipo de bacteria, la localización de la infección y otros factores. Por eso, que un gato haya recibido previamente una cefalosporina no significa que sea adecuada para una nueva infección.

¿Cómo decide el veterinario qué antibiótico utilizar?

No existe un único antibiótico apropiado para todas las infecciones de los gatos.

El veterinario puede tener en cuenta distintos factores antes de prescribir uno.

La naturaleza de la infección

Una infección respiratoria no se maneja necesariamente igual que una infección urinaria, cutánea o dental.

El antibiótico debe ser capaz de actuar frente a las bacterias que probablemente estén involucradas y alcanzar adecuadamente el tejido afectado.

Los síntomas y la exploración clínica

La duración y gravedad de los síntomas, la presencia de fiebre y el estado general del gato aportan información importante.

Un gato con síntomas leves y pocos días de evolución puede necesitar un manejo diferente al de un gato con fiebre, dificultad respiratoria o deterioro general.

El historial médico del gato

La edad, enfermedades previas, medicamentos que ya está tomando y antecedentes de tratamientos antibióticos también pueden influir.

Por eso no es recomendable utilizar medicamentos que hayan sobrado de una receta anterior.

Pruebas diagnósticas

En determinadas infecciones puede ser conveniente realizar pruebas antes de seleccionar el tratamiento.

Dependiendo del problema, el veterinario puede recomendar análisis, citologías, cultivos bacterianos u otras pruebas.

Un cultivo y un antibiograma pueden ayudar a identificar qué bacteria está presente y a qué antibióticos es sensible cuando este tipo de estudio está indicado.

Los antibióticos no sirven para todas las enfermedades de los gatos

Uno de los motivos por los que no conviene automedicar es que muchos problemas que parecen infecciones bacterianas tienen otras causas.

Por ejemplo, la mayoría de los cuadros respiratorios superiores felinos no requieren antibióticos si no existe evidencia o sospecha de una infección bacteriana secundaria.

Algo parecido ocurre con determinados problemas urinarios: que un gato presente dificultad o molestias al orinar no significa automáticamente que tenga una infección bacteriana.

Por eso el diagnóstico es tan importante.

Administrar un antibiótico cuando no está indicado puede exponer al gato a efectos adversos sin aportarle ningún beneficio.

¿Por qué no debes darle antibióticos a tu gato por tu cuenta?

Aunque tengas antibióticos en casa, no es recomendable administrarlos sin consultar con un veterinario.

  • Puedes utilizar el medicamento equivocado: Un antibiótico puede ser eficaz contra ciertas bacterias y no contra otras. Además, los síntomas pueden deberse a un virus, inflamación, parásitos u otro problema que no responderá al medicamento.

  • La cantidad puede no ser apropiada: La pauta depende del medicamento, del peso del gato, de la infección que se está tratando y de sus condiciones individuales. No es seguro calcularla utilizando información de internet o una receta que pertenecía a otra mascota.

  • Puede dificultar el diagnóstico: Administrar medicamentos antes de acudir al veterinario puede modificar algunos signos clínicos sin solucionar la causa del problema. Esto puede complicar posteriormente la evaluación.

  • Puede contribuir a la resistencia antimicrobiana: El uso innecesario o inadecuado de antibióticos favorece la selección de bacterias resistentes. Cuando eso ocurre, medicamentos que antes funcionaban pueden perder eficacia frente a determinadas infecciones. La resistencia antimicrobiana afecta tanto a la medicina veterinaria como a la salud humana, por lo que utilizar estos medicamentos de forma responsable es fundamental.

¿Qué es la resistencia a los antibióticos?

Las bacterias pueden cambiar y desarrollar mecanismos que les permiten sobrevivir a medicamentos que anteriormente conseguían eliminarlas o controlar su crecimiento.

A este fenómeno se le denomina resistencia antimicrobiana.

No significa que el cuerpo del gato “se acostumbre” al antibiótico. Son las bacterias las que desarrollan o adquieren resistencia.

El uso innecesario de antibióticos y determinados usos inadecuados aumentan la presión que favorece la aparición y propagación de bacterias resistentes.

Por esta razón, los veterinarios intentan utilizar estos medicamentos solamente cuando están indicados y seleccionar el tratamiento más apropiado para cada caso.

¿Qué debes hacer si el veterinario receta un antibiótico?

Cuando tu gato recibe un tratamiento antibiótico, sigue exactamente las instrucciones entregadas por el profesional.

Respeta la pauta prescrita

Administra el medicamento siguiendo la cantidad, frecuencia y duración indicadas específicamente para tu gato.

No modifiques el tratamiento por tu cuenta porque el gato parezca estar mejor o porque todavía presente síntomas.

Si tienes dudas sobre cuánto tiempo debes continuarlo, consulta al veterinario que lo prescribió.

No reutilices tratamientos anteriores

Si meses después aparecen síntomas similares, no asumas que se trata de la misma infección.

Un nuevo episodio requiere una nueva evaluación.

No compartas antibióticos entre mascotas

Aunque dos animales presenten síntomas parecidos, pueden tener enfermedades distintas y necesitar tratamientos diferentes.

Pregunta qué hacer si olvidas una dosis

No dupliques automáticamente la siguiente dosis.

Las instrucciones pueden variar según el medicamento, por lo que lo adecuado es seguir las indicaciones del veterinario o consultar qué hacer.

Posibles efectos secundarios de los antibióticos en gatos

Los efectos adversos dependen del antibiótico utilizado.

Algunos gatos pueden experimentar problemas gastrointestinales, como:

  • vómitos

  • diarrea

  • pérdida de apetito

  • náuseas

También pueden producirse otros efectos específicos de cada medicamento.

Reacciones alérgicas

Aunque no son los efectos más frecuentes, las reacciones alérgicas pueden ocurrir.

Si después de administrar un medicamento observas hinchazón, dificultad para respirar, debilidad intensa, colapso u otra reacción grave, busca atención veterinaria de urgencia.

Ante cualquier efecto inesperado durante un tratamiento, contacta con el veterinario antes de decidir por tu cuenta si debes continuar, modificar o suspender el medicamento.

¿Puedo darle a mi gato antibióticos para humanos?

No deberías administrar un antibiótico humano a un gato por iniciativa propia.

Algunos principios activos utilizados en personas también tienen aplicaciones veterinarias, pero eso no significa que puedan utilizarse de la misma forma.

Las concentraciones, formulaciones, pautas y condiciones de uso pueden ser diferentes.

Además, antes de administrar un antibiótico es necesario determinar si el gato tiene realmente una infección bacteriana y cuál sería el tratamiento apropiado.

Si tienes medicamentos en casa, no los utilices sin consultar previamente con un veterinario.

¿Puedo comprar antibióticos para mi gato sin receta?

La posibilidad de obtener determinados medicamentos depende de la normativa y del producto, pero que sea posible adquirir algo no significa que sea seguro administrarlo sin evaluación veterinaria.

El problema principal no es solamente conseguir el antibiótico correcto.

También es necesario determinar:

  • si existe realmente una infección bacteriana

  • qué bacteria puede estar involucrada

  • qué medicamento resulta adecuado

  • durante cuánto tiempo debe utilizarse

  • cómo controlar la respuesta al tratamiento

Por eso, ante la sospecha de una infección, el primer paso debería ser la evaluación veterinaria.

¿Cuándo debes llevar al gato al veterinario?

Si tu gato presenta síntomas respiratorios leves, observa cuidadosamente su evolución y consulta con un veterinario si tienes dudas.

Busca atención veterinaria especialmente si observas:

  • dificultad para respirar

  • respiración con la boca abierta

  • falta marcada de apetito

  • decaimiento intenso

  • fiebre

  • secreciones abundantes o persistentes

  • signos de deshidratación

  • empeoramiento progresivo

  • síntomas que no mejoran

Los gatitos, gatos mayores y aquellos con enfermedades crónicas pueden necesitar una evaluación más temprana.

La dificultad respiratoria, en particular, debe considerarse una situación que requiere atención veterinaria rápida.

Preguntas frecuentes sobre antibióticos para gatos

¿Todos los gatos resfriados necesitan antibióticos?

No. Muchas infecciones de las vías respiratorias superiores de los gatos son virales y los antibióticos no actúan contra los virus. El veterinario determinará si existe una razón para sospechar una infección bacteriana y si está indicado utilizarlos.

¿Cuál es el mejor antibiótico para un gato resfriado?

No existe un “mejor antibiótico” que sirva para todos los gatos. La elección depende de la causa del problema, los síntomas, el microorganismo que pueda estar involucrado y las características particulares del paciente.

¿Los antibióticos curan un resfriado viral?

No. Los antibióticos actúan contra bacterias, no contra virus. En determinadas infecciones virales puede aparecer posteriormente una complicación bacteriana que requiera tratamiento, pero esa decisión debe realizarla el veterinario.

¿Puedo utilizar el antibiótico que le dieron anteriormente?

No es recomendable. Aunque los síntomas parezcan iguales, la causa puede ser diferente. Además, reutilizar tratamientos sobrantes puede implicar utilizar un medicamento, cantidad o duración que no sean apropiados para el episodio actual.

¿Qué hago si mi gato vomita después del antibiótico?

Comunícate con el veterinario que indicó el tratamiento. No repitas automáticamente la dosis ni suspendas el medicamento por tu cuenta, porque la recomendación depende del antibiótico utilizado, del momento en que ocurrió el vómito y del estado del gato.

Antibióticos para gatos: siempre con diagnóstico veterinario

Los antibióticos son herramientas fundamentales para tratar determinadas infecciones bacterianas, pero utilizarlos cuando no corresponden puede ser perjudicial.

En un gato con síntomas respiratorios, la primera pregunta no debería ser “qué antibiótico darle”, sino “qué está causando estos síntomas”.

Una evaluación veterinaria permite diferenciar entre cuadros virales, bacterianos y otras enfermedades que pueden presentar signos similares.

Si finalmente se necesita un antibiótico, el profesional podrá elegir el medicamento adecuado y establecer la pauta correspondiente para ese gato.

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