Acepromacina en perros: usos, dosis, riesgos y alternativas

Acepromacina en perros: usos, dosis, riesgos y alternativas

Por Ana Fernandez
27 mayo, 2026
4 min de lectura

Como dueños de mascotas, todos buscamos lo mejor para nuestros compañeros peludos, especialmente cuando enfrentan situaciones que les generan estrés o ansiedad. La acepromacina es un medicamento veteri­nario ampliamente utilizado, pero aunque es un fármaco clásico, su uso requiere precaución debido a posibles efectos secundarios y contraindicaciones.

¿Qué es la acepromacina?

La acepromacina es un medicamento de uso veterinario que se utiliza como tranquilizante.

Ayuda a reducir la ansiedad, la excitación y la actividad del animal, por lo que puede facilitar procedimientos como revisiones, traslados, curaciones o manejos que podrían generar estrés.

Es importante tener en cuenta que la acepromacina no quita el dolor, ya que no tiene efecto analgésico.

Por eso, cuando el animal presenta dolor o va a pasar por un procedimiento doloroso, el veterinario debe indicar otros medicamentos complementarios.

Dentro del uso de acepromacina en clínica veterinaria, destaca su aplicación como sedante suave y complemento en protocolos anestésicos.

Se utiliza con frecuencia en exámenes diagnósticos, curas, traslados y sesiones de peluquería, además de ser útil para reducir las náuseas y vómitos durante los desplazamientos.

La acepromacina puede facilitar el manejo seguro de mascotas durante procedimientos veterinarios y prevenir el mareo por movimiento.

En los últimos 15-20 años su papel ha disminuido: existen ansiolíticos y sedantes más predecibles.

Aun así, sigue siendo útil en casos seleccionados. En Latinoamérica suele encontrarse en presentación inyectable, comprimidos o gotas orales, y siempre con receta.

Si tu perro presenta síntomas respiratorios, revisa también Tos en Perros: Causas y Tratamiento.

Mecanismo de acción de la acepromacina

El mecanismo de acción detallado de la acepromacina es complejo, pero fundamentalmente actúa como un antagonista de los receptores dopaminérgicos D2 en el cerebro, específicamente en el sistema nervioso central, lo que reduce la capacidad de movimiento y actividad física del perro.

Al mismo tiempo, relaja los vasos sanguíneos del cuerpo, lo que puede hacer que la presión arterial disminuya.

Es importante entender que la acepromacina no calma realmente al perro. Lo que hace es reducir su capacidad de respuesta motora, pero el animal sigue percibiendo todo lo que ocurre a su alrededor.

Es decir, el perro continúa sintiendo miedo, ansiedad o estrés ante situaciones amenazantes, pero no puede reaccionar físicamente porque sus músculos están "bloqueados".

Esta característica es especialmente problemática en casos de fobias o miedos: el perro sigue consciente de los ruidos fuertes, fuegos artificiales o cualquier estímulo que le asuste, pero al no poder moverse o huir, su nivel de ansiedad puede aumentar aún más.

Por esta razón, el GEMCA (Grupo de Especialidad en Medicina del Comportamiento Animal) desaconseja su uso como tratamiento único para problemas de miedo y fobias en perros.

Además, la acepromacina no alivia el dolor, solo inmoviliza al perro. Si tu mascota tiene dolor, el veterinario deberá combinarla con otros medicamentos específicos.

Indicaciones y usos de la acepromacina en perros

La acepromacina en pacientes caninos es útil para calmar perros nerviosos o agresivos durante exámenes físicos, recortes de uñas, limpiezas de oídos o incluso para la sedación antes de una cirugía menor

El veterinario valora beneficio/riesgo antes de recetar acepromacina en perros. Importan la especie, edad, raza, estado hepático, corazón, medicación actual y frecuencia prevista de uso.

Puede usarse para procedimientos no dolorosos o mínimamente dolorosos: radiografías, vendajes, toma de muestras, ecografías y traslados.

En estos casos, la sedación debe realizarse con especial control si el paciente es geriátrico, braquicéfalo o cardiópata.

En etología clínica, antes se usaba mucho para controlar el miedo a fuegos artificiales, tormentas o visitas al veterinario.

Sin embargo, hoy se desaconseja como monoterapia: sedar el cuerpo sin reducir la percepción puede empeorar la experiencia de miedo.

Grupos de medicina comportamental, como GEMCA y sociedades similares, recomiendan otros psicofármacos ansiolíticos combinados con modificación de conducta.

Dosificación y vías de administración en perros

La dosis de acepromacina para perros es fundamental y debe ser determinada exclusivamente por un veterinario.

No hay una "dosis única" ya que esta varía considerablemente según el peso del perro, su estado de salud general, la razón de la administración y la vía de administración.

La tendencia actual es utilizar la mínima dosis efectiva.

La acepromacina puede administrarse por vía oral, intramuscular, intravenosa lenta o subcutánea. La administración de acepromacina en perros debe ser siempre bajo supervisión.

El tiempo de acción de la acepromacina generalmente comienza entre 30 a 45 minutos después de la administración oral y más rápido (15-20 minutos) por vía inyectable, con efectos que pueden durar entre 4 y 6 horas, o incluso más en algunos individuos.

Efectos secundarios de la acepromacina en perros

Conocer los efectos secundarios de la acepromacina es tan importante como entender sus beneficios.

Aunque es un fármaco generalmente seguro cuando se utiliza correctamente, pueden presentarse reacciones adversas.

Reacciones adversas comunes

Los efectos de la acepromacina en perros pueden incluir:

  • Hipotensión (presión arterial baja): Es el efecto secundario más común y potencialmente serio.

  • Sedación excesiva: Mayor somnolencia de lo esperado.

  • Ataxia: Descoordinación de movimientos..

  • Bradicardia: Disminución del ritmo cardíaco.

  • Cambios de comportamiento paradójicos: Algunos perros pueden mostrar agitación o ansiedad en lugar de sedación.

  • Hipotermia: Disminución de la temperatura corporal.

Síntomas de sobredosis y qué hacer

Los síntomas de sobredosis de acepromacina pueden ser graves e incluyen sedación profunda, coma, hipotensión severa, colapso cardiovascular y convulsiones.

Si sospechas una sobredosis o tu perro muestra efectos secundarios de la acepromacina graves, busca atención veterinaria de emergencia de inmediato.

Precauciones y contraindicaciones de la acepromacina

La acepromacina no es adecuada para todos los perros. Existen importantes contraindicaciones y precauciones con la acepromacina que un veterinario debe evaluar antes de su uso.

Uno de los datos más relevantes en medicina veterinaria es su potencial para causar hipotensión, por lo que se recomienda supervisión médica y una monitorización estrecha de la presión arterial, especialmente en perros con condiciones preexistentes.

No se recomienda su uso en perros con:

  • Enfermedades cardíacas o hepáticas graves.

  • Insuficiencia renal.

  • Hipovolemia o shock.

  • En perros con epilepsia está contraindicada, ya que puede disminuir el umbral convulsivo.

  • Anemia severa.

Las interacciones farmacológicas de la acepromacina con otros medicamentos, como depresores del sistema nervioso central o antiarrítmicos, también deben ser consideradas por el veterinario.

Consideraciones especiales: perros geriátricos, cachorros y razas específicas

La acepromacina en perros geriátricos y en cachorros debe ser administrada con extrema precaución y, a menudo, en dosis reducidas.

Los animales muy jóvenes y muy viejos son más sensibles a los efectos del fármaco ya que tienen una capacidad reducida para metabolizarlo y eliminarlo de su sistema.

Ciertas razas caninas, especialmente los bóxers, los galgos y otras razas braquicéfalas (como los pugs o bulldogs), pueden ser particularmente sensibles a los efectos de la acepromacina.

Acepromacina y problemas de miedo o fobias en perros

Durante años, la acepromacina fue uno de los fármacos elegidos para calmar al perro durante tormentas o fuegos artificiales, especialmente en fin de año. Hoy esa práctica se considera limitada y potencialmente problemática.

La acepromacina reduce la respuesta motora: el perro se mueve menos. Pero no bloquea la percepción sensorial.

Sigue oyendo el ruido y puede seguir sintiendo amenaza, solo que con menor capacidad para huir o pedir ayuda.

La acepromacina inmoviliza físicamente al animal, pero no reduce su miedo ni su ansiedad, lo que puede agravar las fobias a largo plazo.

El uso de acepromacina para tratar fobias a ruidos fuertes o ansiedad por separación está desaconsejado por diversas asociaciones veterinarias.

El enfoque moderno es multimodal: evaluación etológica, refuerzo positivo, desensibilización, contracondicionamiento y medicación si procede.

La clave es trabajar fuera de la temporada de ruidos, no solo “resolver” el día del evento.

Si tu perro muestra miedo constante o reacciones exageradas ante ruidos u otros estímulos, puede estar sufriendo un problema de ansiedad.

En este artículo sobre ansiedad en perros explicamos sus causas, síntomas y por qué es clave abordarla de forma integral.

Uso responsable: recomendaciones prácticas para tutores de perros

La acepromacina no es un calmante universal. Antes de usarla debe existir exploración veterinaria reciente, sobre todo si el perro tiene más de 7 años o enfermedades cardíacas, renales, hepáticas o neurológicas.

Informa al veterinario de todos los medicamentos y suplementos que suministras a tu mascota, incluso productos “naturales”.

Tras la administración, observa respiración, mucosas, temperatura ambiental y capacidad para incorporarse. Mantén al perro en un lugar silencioso, cómodo y sin escaleras.

No ofrezcas comida abundante justo después, por riesgo de atragantamiento. Tampoco lo dejes solo en un auto ni en lugares calurosos: la sedación aumenta el riesgo de golpe de calor.

Acude de urgencia si ves colapso, dificultad respiratoria, encías pálidas o azules, temblores intensos, agresividad inesperada o sedación excesiva que no mejora según el rango indicado por tu veterinario.

Además de la medicación, el entorno y el manejo diario son fundamentales. En este artículo sobre cómo calmar un perro encontrarás estrategias prácticas de manejo y entrenamiento que pueden complementar lo que te indique tu veterinario.

Alternativas a la acepromacina: otras opciones para la sedación y ansiedad

Si la acepromacina no es adecuada para tu mascota, existen alternativas disponibles que pueden ser consideradas.

Estas pueden incluir otros sedantes o ansiolíticos, dependiendo de la situación y la condición de salud del perro.

Opciones como las benzodiacepinas (por ejemplo, diazepam o alprazolam), la gabapentina o el trazodone son ejemplos de fármacos que pueden usarse para la ansiedad o la sedación leve.

Para casos de ansiedad crónica o fobia, la terapia conductual, las feromonas sintéticas o los suplementos nutricionales también pueden ser útiles.

En algunos perros, ciertos suplementos pueden ayudar como apoyo en situaciones puntuales de estrés, siempre bajo orientación profesional.

Un ejemplo es la melatonina para perros, de la que tienes más información en este artículo.

La elección de una alternativa siempre debe hacerse en consulta con un veterinario, quien evaluará la situación específica de tu mascota para determinar la opción más segura y efectiva.

Si quieres conocer mejor qué opciones existen más allá de la acepromacina, revisa este artículo sobre calmantes para perros.

Preguntas frecuentes sobre acepromacina en perros

¿Puedo dar acepromacina a mi perro sin receta o reutilizar una receta antigua?

No. Es un medicamento sujeto a prescripción veterinaria. No reutilices una receta vieja ni una dosis pautada para otra situación, como una cirugía pasada, porque el estado del perro puede haber cambiado. Consulta siempre antes de administrar cualquier sedante.

¿Es segura la acepromacina en perros mayores o con enfermedad cardíaca?

En perros geriátricos o con cardiopatías aumenta el riesgo de hipotensión y bradicardia. Puede evitarse o usarse solo a dosis muy bajas en entorno hospitalario monitorizado. Es importante siempre la evaluación por parte de un veterinario.

¿La acepromacina cura la ansiedad o las fobias en perros?

No. La acepromacina no trata la causa de la ansiedad ni mejora el aprendizaje frente al estímulo temido. Para fobias a ruidos, tormentas o fuegos artificiales se requieren planes de modificación de conducta y, a veces, ansiolíticos más específicos. En casos de ansiedad por separación, la acepromacina no es el tratamiento de elección. Para entender mejor este problema y sus opciones de manejo, puedes leer la guía sobre ansiedad por separación en perros.

¿Puedo darle acepromacina a mi perro si va a viajar?

Siempre debes consultar a tu veterinario antes de administrar acepromacina ante un viaje. Podrá determinar si es segura para tu mascota y la dosis adecuada.

¿Qué debo hacer si mi perro muestra efectos secundarios de la acepromacina graves?

Si observas efectos secundarios de la acepromacina graves o síntomas de sobredosis de acepromacina, contacta a tu veterinario de inmediato o busca atención de emergencia. La hipotensión severa o el colapso son urgencias médicas.

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